lunes, 22 de enero de 2007
Los argentos al poder
Tengo muy poco inspiracion para escribir pero esta tal Abel Posse (en Clarin, hoy) resume algunos de los conceptos sobre pq el país es lo que es:
En este país donde la turba y los vándalos entran y salen pisoteando cotidianamente el articulado constitucional, nuestra principal batalla es contra esa barbarie que nos excluye del orden civilizado. Un extraño ritual, carnavalesco más que violento. No violencia, si no parodia de violencia. Grosera intimidación de todos los días. Prolifera un lumpen de desocupados y de vagos. Todos los días hay intimidaciones de bombo, escrache y barra brava. La minoría de estudiantes atrasados encaramados en la FUBA, insultando e impidiendo la institucionalización de la Universidad. Los padres que perdieron sus hijos en un terrible accidente amenazando de muerte a los jueces y eligiendo sus culpables, al borde de la ley de Lynch. Desde la cancha de fútbol hasta la universidad y los hospitales. Todo es furia, grosería e intimidación cobarde. País crispado y jueces entumecidos, inertes ante el atropello de cada día, como velando en silencio resignado el fin del Estado de Derecho. Estamos viviendo un tiempo extraño de miedo al orden, de permisividad equivocada. La fuerza del Estado, que manda la ley, no se aplica. El país se anarquiza y el Estado flota a la deriva mientras los matones de barrio y de villas desarrollan una violencia impune y cotidiana. Barrios enteros con miedo, matoneados, sin defensa de la fuerza pública inhibida. La ausencia del poder del Estado ante la intimidación piquetera en los cortes de rutas nacionales e internacionales, en la indiferencia ante la inseguridad y el crimen cotidiano, nos está poniendo fuera del centro de toda comunidad respetable: el Estado de Derecho.
Publicadas por Ben Reilly a la/s 11:39 a. m. 0 comentarios
Gracias por volver Piojo
Publicadas por Ben Reilly a la/s 2:58 a. m. 1 comentarios
Algo un toque simpático
Lo encontre navegando por la world wide wed, o algo asi.
Cuando era una persona joven, quise cambiar el mundo.
Encontré que era muy difícil cambiar el mundo, por lo tanto traté de cambiar mi país.
Cuando descubrí que no podía cambiar la nación, comencé a enfocarme en mi pueblo.
No pude cambiar el pueblo, entonces y estando ya con más edad, traté de cambiar mi familia.
Ahora, como una persona mayor, me doy cuenta que lo único que puedo cambiar es a mi mismo, y repentinamente me doy cuenta que si hace muchos años yo me hubiese cambiado a mi mismo, podría haber hecho un impacto sobre mi familia.
Mi familia podría haber hecho un impacto sobre nuestro pueblo.
Su impacto podría tener cambiado el país
y yo podría, desde luego, haber cambiado el mundo.
Publicadas por Ben Reilly a la/s 2:56 a. m. 0 comentarios
